De acuerdo a un estudio privado, cayó 2% en el tercer trimestre del año, con respecto al mismo periodo del año pasado, y registró así su primera baja en 2018.

“El acumulado de julio, agosto y septiembre es el primer trimestre completo post-devaluación con aceleración de inflación donde visualizamos de forma más clara la reacción de los hogares argentinos”, sostuvo Federico Filipponi, director comercial de Kantar Worldpanel, la consultora que elaboró el informe Consumer Insights.

Al respecto, explicó: “No hay una única realidad, cada nivel socio-económico reacciona distinto; por ejemplo, el nivel Bajo Superior marcó el pulso -este último trimestre- al caer seis por ciento”.

El ejecutivo agregó: "La reacción de los hogares ante el contexto económico del país es en general estirar la recompra antes que abandonar categorías y además se acelera la caída de primeras marcas en todos los sectores de la canasta”.

Los hogares estiran la recompra de productos de consumo masivo en 87 por ciento de las categorías analizadas, principalmente en aquellas prescindibles–que no son de primera necesidad-, comportamiento que atraviesa a todos los sectores de la canasta y se destacan aquellas relacionadas con cuidado del hogar.

El nivel socio-económico Bajo Superior -donde se encuentra uno de cada tres hogares argentinos- es el más afectado, con una contracción de seis por ciento y explica gran parte de la caída del consumo total.

Estas familias no pudieron sostener su consumo frente a los incrementos de precios registrando la brecha más amplia entre el gasto que realizan y el precio pagado por las categorías que componen la canasta.

Filipponi sostuvo que "el último trimestre del año será el más desafiante para el consumo masivo. La proyección general para nuestra canasta es cercana a una caída de seis por ciento y muchas de las tendencias que aparecieron con fuerza este tercer trimestre, se profundizarán en los últimos tres meses del año”.

La caída del último trimestre, marcaría un cierre anual de 1,8 por ciento negativo con respecto al año pasado y la proyección total del consumo para el 2019 rondaría nuevamente el mismo valor negativo: 2,1 por ciento.

“En un escenario difícil y complejo es posible buscar oportunidades de crecimiento fragmentando el mercado y entendiendo dónde se mueve el crecimiento o buscando los nichos de valor atados a tendencias de mediano plazo”, finalizó Filipponi.