Por Pipo Rossi

El 8 de Noviembre de 1793, en plena Revolución francesa (hundida en el jacobinismo), se inauguró al público el "Museo del Louvre", símbolo de la ciudad de las luces. El mismo, fue construido sobre el antiguo Palacio Real del Louvre, una residencia real hasta la Revolución francesa.

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La política del jacobinismo tendía a inaugurar una gran cantidad de obras públicas ya que tenía una visión de lo público distinta a la de la burguesía girondina derrocada y que gobernó anteriormente.

La fundación del Louvre es un hito en la historia del arte puesto que hace una apertura histórica de las obras de arte para ser expuestas ante cualquier ciudadano sin distinción de poder adquisitivo o condición social.

Si bien el museo era importante, estaba lejos de su estructura actual y mucho más de poseer las miles de obras que contiene hoy, de hecho la mayoría de las obras en su momento inicial hacía referencia únicamente a la historia de Francia y por lo general era partidista a los intereses republicanos. Al día de la fecha, el Louvre es el museo más visitado del mundo, seguido por el Museo Británico. El mismo posee una de las más extensas colecciones artísticas de la humanidad que son el resultado de un doble esfuerzo histórico: al coleccionismo de la monarquía francesa a lo largo de varios siglos, a lo que se sumó el esfuerzo de los hombres de la Ilustración y las campañas arqueológicas para crear el museo en las décadas posteriores.

La apertura también significó, el traspaso de las colecciones privadas de las clases dirigentes (monarquía, aristocracia e Iglesia) a galerías de propiedad pública para disfrute del conjunto de la sociedad, siendo por eso un hito artístico.